27 de diciembre de 2011

Tradicional celebración de San Juan Evangelista

La hermandad de san Juan de la parroquia de Villacañas prepara, cada 27 de diciembre, la solemne celebración eucarística en honor del apóstol. Es un acontecimiento parroquial que congrega a numerosos files, en la solemnidad de uno de los primeros apóstoles del Señor, perteneciente al grupo íntimo, gozando de la consideración de discípulo predilecto del Maestro.

San Juan tenía una gran intuición y profundidad intelectual. Hombre de genio y carácter fuerte; él y su hermano Santiago eran apodados «los hijos del trueno». Es representado por un águila, lo que sugiere cualidades de excelente visión lejana, perspectiva de miras y amplitud de horizonte. 

Autor de textos preciosos, unos llenos de realismo narrativo y otros de inigualables figuras literarias, repletas de representaciones simbólicas que han sido plasmadas en la iconografía, en el arte a lo largo de los siglos y de la historia. Fue, san Juan, fiel y constante seguidor de Jesucristo; con certeza sabemos que estuvo al pie de la cruz. A Juan encomendó el Señor el cuidado de la Virgen María. Recordemos que en Éfeso se conserva una casa en donde se cree que vivió en compañía de la Santísima Virgen. Sabemos que fue perseguido y relegado a la isla de Patmos. Murió en Éfeso en el año 98, siendo emperador Trajano.

La centralidad del amor

El párroco de Villacañas, don Luis Lucendo, en la homilía de la fiesta, expresó que «san Juan fue un testigo privilegiado de la fe. Apóstol de corazón grande e inmenso. Él nos hizo la revelación sublime del Dios Amor. Es, como evangelista, quien mejor entra en el misterio de la Última Cena; recordemos en el capítulo 6, el discurso sobre el Pan de Vida, la Eucaristía». 

Don Luis continuó su homilía recordando que «el evangelio de Juan se diferencia de los otros tres en que parte de una experiencia espiritual». «También san Juan –añadió– fue un testigo privilegiado del sepulcro vacío. Después de la Resurrección es una de las cabezas de la Iglesia y de los primeros apóstoles en Jerusalén». El joven apóstol que se llegó a apoyar en el pecho del Maestro «ha marcado la vida cristiana de la Iglesia». 

Don Luis alentó también a todos los fieles de la parroquia de Villacañas a «que sigamos fuertes en la fe y descubramos la centralidad del amor en la vida cristiana».

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